Viernes, 25 de septiembre de 2009 Creado por

El magnético poder de los perfumes

Los perfumes son para muchas mujeres objetos de deseo, casi un fetiche. Pero es un verdadero misterio sensorial por qué nos fascinan las agradables fragancias que se multiplican por miles en el mercado, y por qué cada uno tiene un par de marcas que las sienten como un elemento que nos definen.

Es que precisamente, el perfume logra dejar una marca cuando vamos por ahí utilizándolo. El alcohol y las esencias aromáticas que lo componen logran que la fragancia perdure por varias horas, y cuando alguien nos huele, además de generar una agradable sensación dejamos un rastro en su memoria. Cada vez que volvemos a usar el mismo perfume, o que esa persona lo huele en otra parte, inmediatamente su memoria olfativa lo retrotrae a nosotros.

Los aromas evocan muchas cosas. Como esa comida que con sólo olerla, te lleva en un segundo a la cocina de tu abuela en la niñez, los perfumes logran ese mágico efecto.
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