
Diferentes estudios científicos sugieren que las ondas electromagnéticas pueden desencadenar algunos tipos de cáncer y otras afecciones. Mientras los investigadores tratan de probarlo, han llegado a algunas conclusiones a tener en cuenta.
Las ondas electromagnéticas – producidas por teléfonos móviles, hornos de microondas, televisores y otros – son capaces de provocar la formación de radicales libres, que envejecen nuestras células y nos avejentan.
Es decir que cuanto más nos expongamos a estas ondas, más dermoenvejecimiento sufriremos, lo que en otras palabras significa…arrugas.
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