
A cualquiera le puede pasar. Un descuido, un accidente de la vida cotidiana y nos pegamos un tremendo golpe, que sabemos que tendrá como consecuencia una horrible mancha violácea que para peor, a medida que se vaya sanando su color irá virando al verde y luego al amarillento.
Pero si la piel no se ha dañado, es decir que no es una herida abierta, hay algo que podemos hacer. Caso contrario, no es conveniente aplicar nada para evitar infecciones.
Sólo debemos mezclar avena cocida con agua, y una vez fría aplicar en la zona golpeada, utilizando una gasa para hacer compresa.
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