
Cualquier mujer está de acuerdo en que un par de zapatos de tacón pueden hacer muchísimo por la imagen. Transmiten elegancia, feminidad, estilizan las piernas y la postura, son sofisticados. A veces, un buen par de zapatos de tacón son todo lo que necesitamos para destacar un conjunto básico y lucir sumamente bien.
Pero los tacones, en principio, atentan contra la estabilidad anatómica. Hacen que el peso del cuerpo se vuelque sobre el metatarso – hueso del pie desde donde salen los dedos –. Un uso continuo de tacones puede ocasionar problemas en las articulaciones, en especial las rodillas, y por supuesto que también en la columna vertebral. Veamos algunos consejos para evitar que esto pase.
Reservar los tacones para ocasiones especiales, no para todos los días, a menos que realicemos un trabajo donde no haya que caminar mucho tiempo ni tener que mantenerse de pie por períodos prolongados. En todo caso, siempre se puede llevar un par de zapatos bajos en el bolso, e intercambiarlos. Así, el pie podrá descansar.
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