
Puede que muchos piensen que es un mito, pero no lo es en absoluto: vivir un par de semanas o meses estresantes repercutirá en la cantidad – y calidad – de nuestro pelo.
El regreso de las vacaciones puede significar un período de estrés, si de repente tienes que reencontrarte con las obligaciones, y todo lo que dejaste pendiente antes del verano, que puede precipitar la caída del cabello por estrés.
Cuando se han tenido momentos de mucha tensión, puede aparecer un tipo de alopecia conocida como “alopecia areata”.
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