La ciática en mujeres, enemiga de su bienestar

La ciática en mujeres, enemiga de su bienestar 1


Cuando se alude a la ciática es para designar ese dolor caracterizado por un hormigueo, adormecimiento o sensación de debilidad en la zona que va desde la parte inferior de la espalda hasta la parte posterior de la pierna, pasando por los glúteos. Ahí es donde se localiza el nervio ciático.

Habitualmente, quienes padecen ciática notan un dolor persistente a la altura de la nalga o en una sola pierna. Puede deberse a la compresión del nervio (causada, por ejemplo, por una hernia discal), y se nota especialmente al sentarse. En algunos casos, la intensidad del dolor puede deparar en dificultades para ponerse de pie o andar. Síntomas que, sufridos de cuando en cuando, pueden afectar también a la psicología de quien lo padece.

Así pues, la ciática no representa peligro por daños mayores, o al menos no en la mayoría de los casos, pero su aparición de cuando en cuando puede limitar. Para que no reste al bienestar, obligue a bajar la intensidad en el trabajo o en las tareas familiares y no deshaga planes, se pueden seguir unos consejos útiles.

Aliviar la ciática

Lo mejor para que el dolor o el malestar desaparezcan cuanto antes es guardar reposo durante, al menos, 24 horas. Se aliviará si se descansa en la cama sobre un lado, bien con la almohada entre las piernas si se está de lado, bien debajo de las rodillas si se prefiere estar bocarriba.

En la zona se recomienda la aplicación de frío y calor para bajar la inflamación y ayudar a calmar el dolor. Cada persona sabrá qué le viene mejor, pero se recomienda optar por el frío los dos primeros días (durante 15 minutos cada dos horas, por ejemplo) y por el calor los siguientes. Efectos similares tendrán los masajes, y los anti-inflamatorios y los analgésicos también pueden ayudar. Si no son suficientes, habrá que optar por corticoides.

Quienes padecen ciática con cierta periodicidad esperan nuevos tratamientos médicos y poco a poco van apareciendo nuevas técnicas que reducen el dolor, aunque en la mayoría de casos este desaparece en unas dos semanas. Sin embargo, hay situaciones en las que se recomienda la consulta a un especialista: haber tenido un cáncer previo o una sepsis, tener más de 50 años y no haber sufrido ataques antes, ver que el dolor no remite tras cuatro semanas, pérdida de peso o del control de esfínteres, fiebre…

Cómo prevenir la ciática

La prevención puede convertirse en la mejor terapia contra el dolor crónico. Para empezar, el descanso adecuado es parte fundamental, y se recomienda dormir en un colchón que sea, como la almohada, lo suficientemente firme. Con esto se evitará forzar la posición del cuello y de la columna vertebral.

Hay que tener también cuidado con la postura. Conviene repartir el peso entre las dos piernas cuando se está de pie, tratando de mantener la espalda recta. Cuando se está caminando, mantener la cabeza y los hombros hacia atrás es también recomendable. Se aconseja hacerlo un mínimo de 5 horas a la semana.

Lo mismo sucede al estar sentado, hay que tratar de mantener la espalda apoyada y recta. Mejor aún si las rodillas y la cadera están a la misma altura, lo que suele requerir el uso de un taburete.

Al contrario de lo que pueda parecer, los zapatos completamente planos no son la mejor opción para el calzado. Conviene hacerse con unos que eleven el talón, sin que esto signifique que sean demasiado altos. Con un tacón bajo es suficiente.

Es necesario llevar una vida sana, porque la obesidad y el sobrepeso pueden complicar la situación. A la dieta equilibrada debe unirse el ejercicio físico, y en la ciática ayudan especialmente el yoga o el pilates.

Compartir en Google Plus

Acerca de Pastora Vega

  • WordPress Comentarios
  • Facebook Comentarios