Eliminación de lunares, tipos de intervenciones

Eliminación de lunares, tipos de intervenciones 1

Todos tenemos lunares, pecas y manchas en la piel. Muchas personas hacen de estas marcas en la piel una verdadera arma de seducción. Sin embargo los lunares y otras manchas en la piel pueden suponer cierto riesgo en determinadas ocasiones.

Aunque la mayoría de los lunares son totalmente inofensivos, algunos de ellos pueden llegar a convertirse en un tumor canceroso, un cáncer de piel, un melanoma. Por esta razón es importante  mantener una vigilancia de los lunares de manera frecuente, y avisar al médico o el dermatólogo en caso de que exista cualquier tipo de cambio.

En otras ocasiones, eliminar esos lunares persigue únicamente un objetivo estético. En esas ocasiones, el proceso de extirpación o eliminación de lunares debe practicarse en clínicas privadas, y en nuestro país tenemos muy buenos ejemplos de estas clínicas.

¿Qué son los lunares?

Un lunar es un grupo específico de células altamente pigmentadas. Suelen aparecer al nacer o durante los primeros 20 años de vida de una persona. Como comentamos, la mayoría de ellos son inofensivos y pasan desapercibidos por su pequeño tamaño.

Algunos estudios han descubierto que la mayoría de personas tienen entre 10 y 40 lunares en toda la superficie de su piel, por lo general se manifiestan como manchas oscuras en las piernas, el torso, los brazos y la cara, aunque pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo y en una amplia gama de tonos y colores.

Cómo eliminar los lunares

Los dermatólogos advierten siempre de que en caso de que aparezca un lunar que pueda ser sospechoso, la mejor opción pasa siempre por extirparlo o eliminarlo. En muchas ocasiones no es posible conocer la gravedad del lunar hasta extirparlo y analizarlo.

La eliminación de lunares y manchas en la piel es una solución preventiva para el tratamiento de lunares que pueden ser potencialmente peligrosos y, si el objetivo es puramente estético, es la práctica a seguir más recomendable.

Aunque es posible reducir su impacto de manera natural, es casi imposible, por lo que es mejor hacerlo mediante cirugía cuando el caso genera cierta gravedad. Las intervenciones quirúrgicas de carácter dermatológico para eliminar lunares y manchas peligrosas están cubiertas por la Seguridad Social, sin embargo el proceso es lento y muy pesado por lo que es más recomendable hacerlo a través de una clínica privada.

En las clínicas privadas el tratamiento es más cercano, más rápido y las técnicas están en continua innovación para garantizar un resultado óptimo. Una de estas clínicas que operan en España es la Clínica Menorca, en Madrid, un centro médico-estético con unos profesionales altamente cualificados y que ofrece todas las novedades en el tratamiento de la eliminación de lunares.

Cirugía para la eliminación de lunares

Existen diferentes modos para eliminar los lunares. Los más habituales son la cirugía en huso, el afeitado quirúrgico, la electrocoagulación y los tratamientos láser.

La cirugía en huso consiste en extraer mediante bisturí y suturar el lunar, se realiza mediante anestesia local y tras el proceso suele quedar una cicatriz más o menos visible dependiendo del tamaño del lunar. Esta técnica no es la más recomendable si la finalidad de la eliminación del lunar es estética.

El afeitado quirúrgico es un procedimiento muy rápido y que ofrece un resultado estético muy favorable. Se practica en lesiones exofíticas (sobresalidas) y se realiza mediante anestesia local o crioterapia con nitrógeno. Es una técnica con menos riesgos y complicaciones que la cirugía pero en cambio la probabilidad de que el lunar no sea extirpado totalmente es mayor.

Dentro de la cirugía por láser podemos diferenciar dos tipos principalmente: láseres despigmentantes y láser de CO2. Se aplican haces de luz sobre la zona del lunar que actúan específicamente sobre los melanocitos o sobre toda la zona donde impacta la luz. En la actualidad, la tendencia es la de comenzar un tratamiento con láser de CO2 y en caso de que sea necesaria, iniciar una segunda etapa semanas después del tratamiento con un láser despigmentante para eliminar las partes pigmentadas residuales.

La electrocoagulación consiste en emplear un electrocoagulador o bisturí eléctrico para destruir el tejido por calor. El daño calorífico del electrocoagulador es poco controlable por el dermatólogo y puede causar una cicatriz en la piel, por lo que es un tratamiento a realizar con mucha cautela.

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