Cómo combatir el peso que nos sobra de forma saludable

Ya estamos en octubre y muchos aún no nos hemos recuperados de esos kilos de más que cogimos en verano. Hemos intentado alguna que otra dieta y nos hemos apuntado al gimnasio, pero no somos suficientemente constantes.

El verano nos la jugó una vez más con sus helados, el chiringuito los domingos y esas comilonas que nos tomamos cuando estábamos de vacaciones. Pero la vuelta al trabajo nos lanzó de golpe de nuevo a la rutina, y llegó el momento de subirse a la báscula y tomar decisiones.

Ya ha pasado algún tiempo, y si no se han conseguido los resultados deseados hay que ponerle solución cuanto antes. Porque si no llegarán también las Navidades y lo que ocurrirá es que acumularemos algún kilo más a los que ya cogimos en la época estival.

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¡Ni se te ocurra jugártela por perder peso!

Remedios no faltan, pero es fundamental tener cabeza. Ahora se han puesto de moda métodos altamente peligrosos para la salud, como la desgraciadamente popular malla lingual. Estos medios ponen en grave riesgo nuestro bienestar, algo que en absoluto merece la pena. Es preferible quedarse con esos pocos kilos que nos sobran que intentar perderlos de esa forma.

En realidad, para perder el peso cogido en verano ni siquiera hay que ponerse excesivamente serios. Normalmente hablamos de muy poco peso, si acaso entre dos y cuatro kilos. Así que para terminar con ellos puede ser más que suficiente con volver a una dieta saludable y ser constantes.

Una cosa que no hacemos a menudo es escuchar a nuestro propio estómago, y comer simplemente hasta donde realmente nos apetece. No se trata en absoluto de quedarse con hambre, sino precisamente de saciarla sanamente y no continuar ingiriendo casi por “vicio”.

El secreto no lo es tanto, todo es más sencillo de lo que parece

Por supuesto que el tipo de alimentos que tomemos después de las vacaciones sí deben ser adecuados para perder peso. Pero no hablamos en modo alguno de atiborrarse a ensalada todos los días y no comer casi nada más, ya que esto no hará más que precipitar la llegada del llamado “efecto rebote”.

Sí debe tratarse de alimentos sanos pero variados, incluyendo carnes como el pollo o el pavo, pescados, mariscos y verduras. Quizás en un principio haya que limitar un poco las legumbres y el pan, si bien no estamos diciendo que no haya ni que probarlos. Precisamente será mejor incluirlos en la dieta en su justa medida, para no echarlos en falta.

Por ejemplo, se puede aprovechar el desayuno para tomar unas buenas tostadas, ya que la primera comida del día es en la que mayores licencias nos podemos conceder. Al hilo de esto, si eres de los que no puedes renunciar a tomar algo dulce cada día (mejor sería que lo hicieras), aprovecha el desayuno. Tienes todo el día para quemar esas calorías vacías.

Un truquito si eres un goloso nocturno

Si no te resistes al dulce por la noche, deberías conformarte con tomar una pastilla de chocolate negro, que además tiene buenas propiedades para la salud. Por cierto, las cenas ligeras, muy sanas y a ser posible temprano. Y ni que decir tiene que hacer deporte es fundamental, pero basta con caminar una hora a paso ligero todos los días.

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