
En el principio, la cirugía cosmética solía ser una experiencia sólo para valientes, altamente invasiva y de una recuperación de días o hasta semanas. Afortunadamente, esos días quedaron atrás y hoy hay mucho que podemos hacer antes de llegar al bisturí, e incluso si comenzamos cuando las arrugas son incipientes, tal vez podremos evitarlo por completo.
Entre las técnicas de lifting o rejuvenecimiento facial no quirúrgicas, el Thermage es la preferida de muchas. Funciona remodelando el colágeno de la piel, por radiofrecuencia y a través del efecto frío-calor-frío que contrae los tejidos.
Es absolutamente indoloro: se aplica un gel y luego se pasa el artefacto, cuyo cabezal es descartable. Todo el procedimiento dura entre una y dos horas, y casi no tiene contraindicaciones. No requiere de recuperación ni produce irritación, por lo que se puede retomar la actividad de inmediato. Los resultados duran dos años.
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