
Así como muchas veces se dice que lavar el pelo a cada rato puede dañarlo, ocurre lo mismo con la piel del cuerpo. Una exagerada cantidad de duchas – algo habitual en veranos bochornosos – no le hace ningún favor a los cuidados de la piel del cuerpo.
No se trata de no bañarse, y menos cuando hace calor, pero sí evitar el agua y el jabón más de una, a lo sumo dos veces al día, ya que se estaría eliminando el manto hidrolipídico que la protege, que no es otra cosa que la oleosidad y humectación natural.
El sebo y el sudor constituyen la primera línea de defensa de la piel, y quitarlos en exceso causa irritaciones. Ese manto hidrolipídico tarda de 12 a 14 horas en volver a generarse.
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