
El feo hábito de morder o recortar las uñas con los dientes atenta contra una manicura prolija, y aunque parezca que este detalle pasa desapercibido, una de las primeras cosas que nota la gente cuando nos ve, es el aspecto de las manos. Por ello, veamos qué hacer para evitar comernos las uñas y así darnos el gusto de lucir unas manos impecables.
Este hábito aparece en la pubertad y es más frecuente en hombres que en mujeres. Sin embargo, hay mujeres adultas que persisten en él, y a ellas van dirigidos los consejos. En general, los que se muerden las uñas son personas ansiosas, nerviosas, con un grado importante de estrés. El hecho de llevar los gérmenes que hay bajo las uñas a la boca y viceversa, puede hacer que en casos extremos se produzcan infecciones en las cutículas lastimadas por los dientes, entre otras complicaciones. En casos muy extremos, se indica tratamiento psicológico, terapia con psicofármacos y otras ayudas terapéuticas.
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