
En los Estados Unidos se impone una nueva técnica de lifting facial, llamada silhouette lift, que ofrece varias ventajas frente a la cirugía estética tradicional.
Se trata de una metodología quirúrgica que inserta hilos tensores a partir de mínimas incisiones en el rostro, capaces de levantar párpados, surco nasogeniano, cejas, frente o pómulos.
Se realiza con hilos de polipropileno, de material biocompatible, que se insertan con una aguja especial que guía al cirujano para lograr el efecto deseado.
Las microincisiones son apenas perceptibles, y sanan muy rápido, con menos molestias e inflamación que en el caso de un lifting tradicional.
Lo bueno es que la cirugía lleva menos de una hora, se utiliza anestesia local y no es necesario hospitalizar al paciente. La persona retoma su vida cotidiana y actividades en dos días, frente a otros procedimientos de lifting tradicional, más invasivos y con más tiempo de recuperación.
Vía: En Plenitud
