Fumar, las consecuencias para la piel

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Todos sabemos desde hace décadas que el tabaco perjudica gravemente la salud, y somos mucho más conscientes de ello desde que algunas de las consecuencias del hábito de fumar aparece en las cajetillas de tabaco, pero lo que en ocasiones pasa desapercibida son los efectos del tabaco sobre la piel. Las repasamos a continuación.

Más arrugas por la disminución de los niveles de vitamina A

El tabaco es perjudicial para la piel, como también lo son algunos factores externos como el sol, el estrés, el alcohol, las drogas o la contaminación. El consumo de tabaco produce alteraciones en la piel como arrugas prematuras, deshidratación, manchas amarillentas en los dedos, olor corporal a tabaco, alteraciones en la estética dental y otros muchos aspectos estéticos desfavorables.

En el caso de las arrugas, el hábito de fumar provoca que se reduzcan los niveles de vitamina A y esto produce cambios en la cantidad y calidad de colágeno y elastina. Las arrugas de los fumadores son más estrechas, profundas y con contornos bien marcados.

Fumar afecta a la cicatrización de los tejidos

El tabaco también origina alteraciones en la cicatrización, ya que el humo disminuye la oxigenación de los tejidos. El monóxido de carbono compite con el oxígeno de la hemoglobina y esto disminuye la capacidad de oxígeno que llega a los tejidos periféricos.

Una mejor cicatrización es uno de los diferentes beneficios de dejar de fumar ya que según varios estudios, quienes fuman un paquete de tabaco al día tienen tres veces más probabilidades de sufrir necrosis en una herida que los no fumadores.

El problema es que dejar de fumar es muy difícil, es una tarea muy complicada ya que el hábito de los fumadores es muy intenso. Ponerse a ello debería ser requisito indispensable para todos ellos cuanto antes mejor.

Fumar y las alteraciones en la boca

El tabaco también produce alteraciones bucales, y son las más visibles. La nicotina afecta directamente a la región periodontal. Además de la nicotina, el alquitrán también es muy irritante para las mucosas y las encías, y esto aumenta el riesgo de gingivitis.

Todo esto es preocupante, y no menos lo es el aspecto estético. Con el tabaco los dientes se pigmentan y muestran un color amarillento parduzco, además del mal aliento y el olor que desprenden los fumadores.

No debemos olvidar tampoco que el calor producido en los labios por el tabaco, con el tiempo puede producir cáncer de labio. El riesgo de sufrir esta enfermedad es muy alto, ya que el 80% de los que la padecen son fumadores.

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