
Siguiendo la tendencia de los tratamientos no invasivos, es sorprendente todo lo que los avances en el campo de la estética han logrado, que hoy permite que podamos elegir no pasar por un quirófano para mejorar ese pequeño defecto que a veces nos molesta y hasta acompleja.
En este caso, se trata de técnicas no quirúrgicas para mejorar nuestra nariz, algo impensado hasta no hace mucho, más allá del maquillaje – un poco de rubor en las aletas ayuda a un efecto visual mucho mejor –.
La Rinomodelación consiste en la aplicación mediante inyecciones en la nariz de materiales de relleno que ya conocemos para arrugas o para modelar los labios, como así también de botox para tensar otras zonas nasales.
Los resultados son prácticamente inmediatos, y si bien no tan radicales como en el caso de una cirugía, la forma de la nariz puede mejorar mucho y con una recuperación mucho más rápida, sin dejar por días nuestras tareas habituales. Además, claro está, no hay riesgos quirúrgicos como los de la anestesia o las infecciones. Se utilizan materiales que evitan reacciones alérgicas, son biocompatibles y seguros.
Algunos de ellos son reabsorbibles como el ácido hialurónico y la hidroxiapatita cálcica, y necesitan de retoques cada 12 a 18 meses. Otros, son permanentes como la poliacrilamida o polimetilmetacrilato.
Vía: Elle
