
La Madre Naturaleza una vez más nos brinda su mano para ayudarnos a estar más bellas, esta vez con la manzanilla o camomila, una pequeña florecita que crece humilde al costado de muchos caminos rurales.
Ya en la antigüedad egipcios, griegos y romanos conocían sus propiedades para diversas dolencias, en especial las gastrointestinales. Pero en este caso, nos interesaremos por sus beneficios estéticos.
Sus principos activos son: flavonoides (luteolol, apigenol, quercetol), cumarinas, mucílagos, principios amargos (matricina, matricarina) y sales minerales (8-11%). Generalmente, es la infusión de sus flores disecadas lo que utilizamos.
En principio, un poco de infusión de manzanilla bien fría es ideal para compresas que aliviarán el cansancio y la hinchazón en nuestros ojos. Además, beber un poco de la preparación tibia ayuda a relajarnos y a descontracturar los músculos.
En el cabello, es eficiente para aclararlo naturalmente y para combatir descamaciones del cuero cabelludo.
En la piel, la manzanilla funciona como antiséptico y astringente, es decir que es ideal para cutis con acné o grasos. Pero sus propiedades hidratantes y restauradoras la hacen ideal para que la utilicemos de tónico antes de ir a dormir, dándonos golpecitos en le rostro con una compresa embebida.
La próxima vez que veas un manojo de esta sencilla flor, no olvides que es muy poderosa y puede ser una gran aliada.
Vía: Univisión
