1 de agosto de 2010 Creado por Natalia

Los cuidados de la piel bronceada

La piel en verano se encuentra en todo su esplendor, ya que por un lado la ropa permite que se vea y por el otro, el sol le regala su mejor color. Pero la piel bronceada merece cuidados especiales, que harán que luzca siempre radiante y que ese bronceado que nos ha costado ganar, dure más tiempo.
En primer lugar, hay que quitar al volver de la playa los restos de arena y sal que resecan la piel. Un jabón con ph neutro tiene la suavidad y al mismo tiempo la eficacia que necesitamos. Por otra parte, los filtros solares suelen tener una película grasa que si no retiramos, con el tiempo nos puede sacar granitos o darle un brillo aceitoso a la piel nada agradable. Una suavísima exfoliación una o dos veces por semana, ayuda a quitar ese exceso.
Luego, la loción after sun es el gran aliado del verano. En una piel enrojecida, el agua fría sólo hace que se ponga más roja. Por ello, utilizaremos el agua tibia y estas lociones. Incluso si no hay sensación de quemazón, aplicar estos productos ayuda a que la piel se regenere y así no sufra el daño solar. Debemos elegir el post solar adecuado para nuestro tipo de piel:
- con aceites esenciales de lavanda, jazmín y romero, efecto super refrescante
- con aloe vera cuando hay quemaduras
- con péptidos si tenemos mucho ardor, porque lo calman
- con uncaria de Amazonia para pieles maduras por su efecto antiedad.
Cuando estés tomando sol en forma regular, busca el momento para hacerte un baño de inmersión al que hayas agregado algunos sacos de té, y luego utiliza abundante loción corporal con autobronceador, así tendrás un color dorado envidiable.
Finalmente, el bronceado perdura si hidratamos la piel con todo lo que esté a nuestro alcance: cremas, leches, aceites y lociones siempre adecuadas al tipo de piel. Y no olvidar beber mucha agua, al tiempo que se toman muchas frutas y verduras para que la hidratación provenga de adentro.
Vía: Elle.es