
Por suerte, la ciencia continúa avanzando y cada vez nos brinda soluciones a nuestro problemas estéticos menos invasivas y dolorosas, permitiendo que rápidamente nos recuperemos y volvamos a nuestra vida habitual.
Por eso, para esas zonas con acumulaciones de grasas que no se van con la dieta ni el ejercicio, es que ahora contamos con la hidrolipoclasia ultrasónica.
Se basa en la aplicación de ondas de ultrasonido, y es mucho menos cruento que una lipoaspiración. Se infiltran las partes a tratar con solución fisiológica estéril, luego se aplica el ultrasonido que produce un doble efecto: cavitación – rotura de células grasas – que luego las grasas pasan al torrente linfático o sanguíneo y se van con la orina, o también termogénesis, esto es, quemar las grasas a partir del calor.
Se utiliza un poco de anestesia local, luego se infiltra la solución y se aplica el ultrasonido. Se realiza una vez por semana, aunque los resultados son inmediatos, y mucho más si colaboramos con una dieta adecuada y ejercicios.
Con solo seis sesiones puede reducir hasta cinco centímetros del abdomen o cuatro de los muslos, según las necesidades.
Vía: Guapadicta
