Una de las tantas soluciones que nos dan la ciencia y los tratamientos estéticos para combatir la celulitis es la carboxiterapia, de excelente resultados y basada en el dióxido de carbono.
La aplicación subcutánea de dióxido de carbono estimula la producción de colágeno, ayudando a tonificar los tejidos. En el caso de la celulitis, combate las grasas localizadas y también el aspecto de piel de naranja.
Se aplican microinyecciones del gas bajo la piel con un equipo diseñado para ello. La sesión puede durar entre 30 minutos y una hora, de acuerdo al área a tratar. Se complementa con un masaje para distribuir el gas por los tejidos circundantes.
Como resultado, se produce una hiperdistensión de los tejidos, y además el cuerpo detecta un desequilibrio del oxígeno que intenta compensar, lo cual provoca un efecto vasodilatador y un incremento de la oxigenación del tejido. Por ello, los tejidos reciben una dosis extra de oxígeno y la apertura de capilares que de otra forma estarían cerrados.
Así, la piel resulta más firme al eliminar toxinas y el gran efecto irrigador se lleva el líquido retenido, dando como resultado la desaparición paulatina de la celulitis. Hay que espaciar las sesiones al menos entre 28 y 72 horas, para permitir al organismo deshacerse de todo el carbono que no necesita.
Vía: Carboxiterapia.info


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