
Por suerte, la ciencia avanza y ya no se hace necesario cruentas intervenciones para mejorar el aspecto del rostro o hacerlo lucir más joven. Entre estas posibilidades relativamente nuevas, encontramos la bioplastía.
La bioplastía se basa en la aplicación de PMMA (polimetilmetacrilato), un producto sintético que se aplica con inyecciones y permite modelar distintas zonas de la cara y el cuerpo.
Así, podemos agregar volumen y por tanto mejorar las formas en zonas como mentón, pómulos, labios, elevación de pinta de nariz, ángulo mandibular y contorno facial, otorgando definición y proyección. Se utiliza además en pantorrillas demasiado flacas o para disimular la edad en las manos cuando comienzan a ponerse “huesudas”.
Lo bueno de este tipo de procedimientos es que no tiene cortes ya que se apela a jeringas, se utiliza anestesia local y los resultados son inmediatos. Suele bastar una sola sesión que dura unos 30 minutos o algo más, y tras 24 horas la recuperación es completa.
Vía: En Plenitud
