
Si tienes la piel sensible, deberías saber que hay cuidados especiales que debes tener en cuenta, ya que es un tipo dérmico que se daña e irrita con mucha más facilidad que otros, y por ello requiere más atención.
Hay que diferenciar las alergias o intolerancias puntuales a ciertos agentes, con la hipersensibilidad cutánea por nacimiento de algunas personas. Generalmente, se trata de individuos que han tenido dermatitis atópica en la infancia.
En general son personas de cutis claro, que no reaccionan bien a cualquier cambio de temperatura, a las comidas picantes, y que muestran tendencia a la cuperosis.
Asimismo, a veces la piel se sensibiliza por tratamientos como peelings, o por algunos medicamentos.
En todos los casos, los cuidados de la piel sensible a tener en cuenta son similares.
Hay que limpiar la piel sensible a diario, con productos específicos e hipoalergénicos. Se puede exfoliar como máximo una vez a la semana, pero una vez más con productos muy suaves.
Conviene evitar los cambios de temperatura bruscos (que irritan los capilares), así como los ambientes muy secos, que roban una preciosa humedad a la piel.
Las comidas muy picantes, el alcohol y el tabaco sólo contribuyen a aumentar aún más la sensibilidad cutánea, por lo que deben evitarse.
Hay que evitar los tratamientos antiedad agresivos, especialmente aquellos con ácidos que pueden causar irritación y enrojecimiento, como el retinol y otros. Hay en mercado opciones más suaves para pieles sensibles. Lo mismo ocurre con los peelings láser, punta de diamante y demás que conviene evitar.
Una piel sensible bien cuidada, en la que se refuerza la barrera hidrolipídica, se mejoran sus defensas y resiste mejor aquello que la agrede.
Vía: Hola