6 de enero de 2012 Creado por Natalia

Contrarresta los efectos del estrés en el pelo

Cuando pasa por períodos de fuerte estrés, el pelo también se resiente. La tensión muscular en los músculos del cráneo, sumado a las hormonas que se liberan cuando estamos nerviosas, hace que la calidad de la fibra capilar se vea muy afectada.

Si a ello sumamos una alimentación deficiente, algunos medicamentos, malos hábitos como fumar, afecciones patológicas, todo ello suma al estrés capilar.

Ni qué decir de los tintes, alisados, planchas, secadores, rizadores, que no hacen más que complicar las cosas.

Las puntas abiertas, la pérdida de brillo (cutícula resquebrajada) y el frizz (estática producida por la fricción en el pelo), son señales claras en un pelo castigado y descuidado.

El estrés capilar aparece en cabellos de todo tipo – seco, normal o graso – y se caracteriza por:

- Disminución de volumen y melena más achatada.

- El cabello se rompe o quiebra con facilidad, síntomas de debilidad.

- Está reseco y falto de brillo, ya sea en el cuero cabelludo como en la fibra capilar.

- Tiene mucho encrespamiento, típico de un cabello deshidratado o higroscópico.

- Se cae más de lo normal y comenzamos a notar claros y menor densidad.

Es momento de parar y comenzar a cuidar más el pelo, dejando de abusar de tintes, planchas y otros, comenzando a utilizar buenos champúes, acondicionadores, aceites, mascarillas, serums y lo que haga falta para recomponerlo.

Vía: Revista Mía