
Cuando tenemos el cabello muy fino, requerimos de cuidados especiales porque es particularmente delicado y tiende a dañarse mucho más. Suele contener más humedad y gratitud, lo que da mal aspecto, pero a la vez es necesario mantenerlo limpio y seco sin agredirlo, por ello hay pautas a seguir.
Si el cabello no está teñido o tratado químicamente, conviene no usar acondicionador. Un baño de crema con un producto a base de proteínas una vez por semana bastará, siempre y cuando usemos un excelente shampoo para este tipo de cabello, recomendado por un especialista.
Si en cambio llevas permanente o color, conviene utilizar entonces un acondicionador humectante. Siempre aplicarlo a partir de la línea de las orejas hacia abajo: nunca en el casco pues tiende a engrasar el cabello.
Preferir los fijadores en aerosol ante otros, que son más pesados y quitan volumen y aplastan la cabellera. Hay que cortarlo una vez al mes, o como máximo cada dos meses, y no llevarlo demasiado largo pues no resiste el paso del tiempo en buen estado.
Vía: Es belleza