Además de recurrir a una cirugía de liposucción, la medicina estética ofrece tratamientos menos invasivos para deshacerse de las adiposidades localizadas, esas que son tan difíciles de combatir aún con dietas y ejercicios.
La cavitación es uno de estos tratamientos. Consiste en masajear las zonas afectadas – muslos, abdomen, glúteos, cintura, caderas – con un rodillo inteligente que genera controladamente ondas de choque que producen la ruptura de la membrana celular del adiposito.
Como resultado, se rompe la estructura de los depósitos grasos localizados generando controlada y repetidamente micro-burbujas de vacío en el mismo hasta que implosionan. Una vez rotos estos depósitos, al convertir la grasa en líquido, la grasa se puede eliminar fácilmente a través del sistema linfático o la orina.
Se realizan sesiones de 30 a 40 minutos, tratando de a una zona por vez, para luego aplicar un poco de drenaje linfático que permita eliminar la grasa emulsionada.
Existen tres técnicas similares de cavitación: cavitación estable – la que sigue el proceso explicado anteriormente; doble cavitación – es similar, pero con dos ondas de frecuencias distintas y combinadas; ultracavitación – incorpora ultrasonidos de frecuencia más baja que rompen el tejido graso sin dañar la microcirculación.
Vía: Wikipedia
