
Así como es importante en el cuidado capilar aplicar una o dos veces por semana una buena mascarilla capilar para nutrir e hidratar el pelo, asimismo la forma en la que aplicamos esa mascarilla hará que la fibra capilar aproveche al máximo los nutrientes que le incorporemos.
Es que no basta con aplicar la mascarilla tras el champú y retirarla con agua, hay que hacerlo bien para que el pelo lo aproveche óptimamente.
Así que entonces aplica la mascarilla en el pelo húmedo, secado a toalla y, coloca alrededor de la cabeza una toalla mojada en agua caliente. Dejar actuar unos 15 minutos y aclarar bien con agua muy fría.
El calor logra potenciar el efecto de la mascarilla. Se puede lograr ese propósito en la misma ducha, lavando el cabello primero y dejando actuar la mascarilla mientras nos bañamos.
Otra forma de dar calor es colocar una gorra de baño y darle por encima un poco de secador, o bien con la toalla caliente como explicamos, dejando actuar como mínimo, al menos tres minutos.
Si el cabello es largo, la mascarilla tiene que aplicarse desde las puntas hacia la mitad del cabello. En cambio, si el cabello es corto, el producto sólo se aplicará en las puntas. En ambos casos es importante evitar que la mascarilla entre en contacto con la raíz.
La frecuencia de uso depende del estado de salud del cabello, pero se recomienda empezar el tratamiento utilizándola de dos a tres veces por semana y, posteriormente, una vez a la semana.
Vía: Hola
